Qué ver en el Mar Rojo: Hurgada, Sharm o Marsa Alam
Las tres bases del Mar Rojo no son intercambiables: cuál elegir según si vienes de un crucero por el Nilo, si buceas o si buscas tranquilidad, y cuántas noches merece la pena.
El Mar Rojo es la parte del viaje que nadie planifica con detalle y que casi todo el mundo agradece: después de una semana de templos, madrugones y kilómetros, unos días de no hacer absolutamente nada. Pero «el Mar Rojo» no es un sitio, son más de mil kilómetros de costa con tres bases turísticas muy distintas entre sí, y elegir mal la base es lo que hace que a alguien le sobren esos días.
Esta guía es para decidir cuál de las tres te conviene, cuántas noches merece la pena y en qué momento del viaje encajarlo.

Por qué el Mar Rojo y no cualquier otra playa
Por el arrecife. El Mar Rojo tiene coral vivo a pocos metros de la orilla en buena parte de la costa, lo que significa que no hace falta ni titulación de buceo ni una salida en barco de medio día para ver la parte interesante: con unas gafas y un tubo, desde el pontón del hotel, ya estás encima.
Y por la temperatura del agua. Es un mar prácticamente cerrado y muy salino, y eso lo mantiene templado todo el año: alrededor de 21-22 grados en enero y 27-28 en agosto. No hay temporada en la que el agua esté fría.
Las tres bases, y para quién es cada una
Hurgada · la más práctica
Es la opción por defecto cuando el viaje ha sido un circuito por el Nilo, y por un motivo muy concreto: está a unas cuatro horas por carretera de Luxor, así que se encadena sin coger otro vuelo. Tiene el aeropuerto mejor conectado de la costa, la mayor oferta de hoteles en todos los rangos y salidas de barco a los arrecifes todos los días.
A cambio es la más construida de las tres. Si buscas una costa virgen, no es esta. Si buscas terminar el viaje sin complicaciones logísticas, es exactamente esta.
Cerca queda El Gouna, una localidad construida sobre canales unos veinte kilómetros al norte, más tranquila y bastante más cara.
Sharm El Sheij · la del buceo
Está en la península del Sinaí, al otro lado del golfo de Suez, y eso tiene una consecuencia práctica que mucha gente descubre tarde: no se llega por carretera desde el valle del Nilo en un tiempo razonable. A Sharm se va en avión.
Lo que compensa el vuelo es lo que hay debajo del agua. El parque nacional de Ras Mohammed, en la punta de la península, y el estrecho de Tiran están entre los mejores puntos de inmersión del mundo, no solo de Egipto. Si el buceo es un motivo del viaje y no un extra, la respuesta es Sharm.
Desde aquí también se hace la subida nocturna al monte Sinaí y la visita al monasterio de Santa Catalina.

Marsa Alam · la tranquila
La más al sur y la menos construida. Menos hoteles, menos gente y arrecifes bastante menos visitados, con la posibilidad razonable de ver dugongos, tortugas y delfines en sitios como la bahía de Abu Dabbab o el arrecife de Samadai.
Tiene aeropuerto propio. Lo que no tiene es vida fuera del hotel: si la idea de las vacaciones incluye salir a cenar a sitios distintos, Marsa Alam se te va a quedar corta.
Cuántas noches
Tres es el mínimo para que compense el traslado. Con dos, entre llegada, salida y el día que se pierde en la carretera o el aeropuerto, apenas queda un día de playa real.
Entre cuatro y cinco noches es lo que mejor funciona como remate de un circuito cultural de una semana: da para descansar de verdad, hacer un par de salidas al arrecife y no aburrirse.
Una semana entera tiene sentido si la playa es la mitad del viaje y no el postre, o si vas a hacer un curso de buceo.
Cuándo ir
Todo el año, con matices. De junio a agosto se superan sin problema los 38 grados en tierra; es llevadero porque se pasa dentro del agua y porque en la costa corre viento, pero no es clima de pasear. De diciembre a febrero el aire ronda los 22 grados y el agua los 21: se baña perfectamente, aunque las tardes refrescan más de lo que la gente espera.
Los meses cómodos, como en el resto del país, son de octubre a mayo.
Cómo encajarlo en el viaje
Siempre al final, nunca en medio. El Mar Rojo baja el ritmo, y volver de ahí a un itinerario de templos a las seis de la mañana funciona mal.
La combinación más habitual es El Cairo → crucero por el Nilo → Hurgada, con el traslado por carretera desde Luxor. Si en lugar de eso quieres Sharm, cuenta con un vuelo interno de vuelta a El Cairo y otro al Sinaí.
Puedes ver todo lo que ofrece el Mar Rojo y los circuitos que ya lo incluyen.
Cosas que conviene saber antes
- No toques el coral. Ni de pie. Está vivo, tarda décadas en recuperarse y en algunas zonas hay multa.
- Mira si el arrecife del hotel es accesible desde la orilla. En varios tramos de Hurgada la playa es de arena y hay que salir en barco; en otros hay pontón directo al coral. Cambia mucho la experiencia y casi nunca aparece claro en la web del hotel.
- Protector solar sin oxibenzona. Daña el coral y en algunas zonas protegidas está restringido.
- El viento es real. La costa es un destino conocido de kitesurf precisamente porque sopla; en invierno puede hacer que 24 grados parezcan menos.
Preguntas rápidas
¿Cuál de las tres bases elijo?
Hurgada si vienes de un crucero por el Nilo y quieres el traslado más corto, porque son cuatro horas por carretera desde Luxor. Sharm El Sheij si el buceo es el motivo del viaje. Marsa Alam si buscas tranquilidad por encima de todo.
¿Cuántas noches merecen la pena?
Tres es el mínimo para que compense el traslado. Entre cuatro y cinco es lo que mejor funciona como remate de un circuito cultural de una semana.
¿Se puede llegar a Sharm por carretera desde Luxor?
No en un tiempo razonable: Sharm está en la península del Sinaí, al otro lado del golfo de Suez. Se va en avión. Hurgada sí se encadena por carretera.
¿Hace falta saber bucear?
No. En buena parte de la costa el coral empieza a pocos metros de la orilla, así que con gafas y tubo ya se ve la parte viva del arrecife.
¿En invierno se puede bañar uno?
Sí. El agua ronda los 21-22 grados en enero y los 27-28 en agosto: es un mar prácticamente cerrado y muy salino, y eso lo mantiene templado todo el año.
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